Mis primeras palabras
No debería ser sorprendente que el primer tema a tratar en mi sitio web sean las palabras. Trabajar y jugar con las palabras es, simultáneamente, un lujo y un desafío para cualquiera. No importa si nos involucramos con la escritura, la radio, la narración de cuentos, el relato deportivo, el teatro, las canciones, la docencia, la lectura u otras actividades en las que ellas son protagonistas, siempre nos enriquecen, porque involucran necesariamente a otras personas, sin importar las condiciones. En algunas oportundidades podemos interactuar cara a cara -hoy, ahora-, otras con distancias larguísimas de espacio y tiempo entre nosotros. En este momento, por ejemplo, estás leyendo algo que fue escrito -como mínimo- varios días atrás y en un lugar distinto al que estás en este momento. Las palabras permiten esto.
§1
No es lo mismo hablar por teléfono que enviar un correo, leer un libro, escuchar un podcast o ver un pasacalle dedicado a alguien que no conocemos. Muchas veces, las palabras llegan de manera anónima, otras, sabemos perfectamente quién las dijo y, en alguna ocasión, sospechamos que no pertenecen a quien las está pronunciando. Además de adoptar múltiples formatos, en el día a día, una sola palabra adquiere una multiplicidad de significados, no solamente por su acepciones, sino, también, por el contexto de pronunciación, por la intención de quien habla, por los presupuestos de quien escucha o por alguna confusión cualquiera. A veces, incluso, se busca hacer pasar una palabra por otra, o se utiliza una palabra para describir algo que no se condice con lo experimentado. El discurso se vuelve complejo con mucha facilidad y, por esto, es necesario exactitud y rigurosidad al momento de expresarse.
En este sitio web las palabras lo son todo y, por ello, desde mi amateurimo profesional, intentaré tratarlas como corresponde. Por supuesto, la trampa que permite que las palabras sean malinterpretadas también nos habilita a jugar de muchas formas con ellas. Estoy seguro que más de una vez será malinterpretado el juego propuesto, pero es lo que tiene involucrarse con herramientas tan potentes.
§2
Cuando se libera la potencia de las palabras, el impacto en las personas puede ser impresionante. Recuerdo, por ejemplo, uno de los cuentos de Hernán Casciari donde él cuenta cómo, de chico, aprendió que la traición es un tajo de un cuchillo en el abdómen. Esa explicación, que pudo hacerse él mismo accediendo clandestinamente a unas pocas palabras, tomadas con cierta literalidad infantil, fue performativa de su realidad durante quién sabe cuánto tiempo. Al momento de interpretar y decir tenemos que tener en cuenta todo esto.
Pedro Saborido dice que, para poder disfrutar del cine, y también de la vida, hay que poder romper la incredulidad o -como dice una gran presentadora- penetrar en la ficción. Las palabras bien empleadas son la principal herramienta que nos permite dejar todo de lado y creer en lo que ellas cuentan. De esta manera, podemos comprender la escenografía, la música, la iluminación y el vestuario como agregados que asisten al actor de teatro en su intento por hacernos creer lo que él afirma.
La predisposición natural1 que tenemos a dejarnos llevar por las palabras hace que muchas actividades entretenidas estén fuertemente basadas en ellas. Leer, escuchar la radio, interpretar un personaje, charlar, ir al teatro, escuchar una anécdota de algún amigo, ver una película, o prestar atención en clases, pueden cambiar nuestro estado de ánimo y lograr que nos sintamos en otro lugar, en otro tiempo e, incluso, en otro cuerpo.
La psicología, la meditación, la religión, la búsqueda de consejo con alguien de confianza y otras formas de lograr bienestar también acuden a las palabras para poder funcionar. Así, nos encontramos con un lenguaje que nos permite sanar, mediante la reflexión, la creencia o el convencimiento. Si aun había dudas acerca del carácter performativo de las palabras, ya se deben haber depurado.
§3
Pensar en lo bien que podemos pasarlo simplemente hablando, con mucha o poca creatividad, acerca de algún tema controversial o quizás no tanto, con una multitud alrededor o en la más pura intimidad, me hace creer que no solemos dimensionar lo tanto que podemos hacer solamente con palabras. En esta actualidad, donde se fomentan el ser individual, las experiencias exclusivas y los mensajes cortos, existen propuestas inclusivas que invitan a la reflexión, a transformar nuestras relaciones mediante la comunicación, a construir en comunidad y enseñar de manera afectiva. Estas propuestas convocan sus palabras, lamentablemente más complejas y más largas que las que buscan excluir, pero también más alegres, diversas, pacientes, divertidas e interesantes. Este es el tipo de discurso que intenta invocar este espacio, en el cual apenas estoy formulando mis primeras palabras.
1. Si bien desde chiquito en mi casa me enseñaron que no hay nada natural en el ser humano, me permito usar este término por la simpleza con la que expresa, en este caso, la realización de una actividad sin esfuerzo o de manera aparentemente inmediata.