LOW←TECH MAGAZINE

Internet es un lugar súmamente extenso. A pesar de esto, la actualidad nos intenta hacer creer una y otra vez que todo el contenido disponible en la red se encuentra en un puñado de plataformas digitales, potencias de la información encargadas de democratizar la forma en que nos comunicamos. Nada más lejos de esto: si bien es cierto que aquellos sitios, gobernados por el lucro, concentran una inmensidad de ejemplos de la creatividad y el talento humano, en dichas plataformas, tanto la forma de distribución, el formato de presentación, el contexto de aparición y el fundamento de existencia de estas producciones se ve tergiversado, deformado o pervertido. ¿Por qué no probar, entonces, otros rincones del ciberespacio?

El día que entré por primera vez a LOW←TECH MAGAZINE cambió, para siempre, el sentido más profundo de mi comprensión no sólo sobre Internet sino, también, sobre la Modernidad1. Aún tratándose, simplemente, de una revista en línea que aborda aspectos tecnológicos, LOW←TECH MAGAZINE trae a escena un posicionamiento político claro, y traza, a partir de éste, un camino para andar: resulta imperante rechazar la tendencia a creer que la tecnología nueva es inherentemente mejor que aquella a la que reemplaza. De esta manera, un abordaje desde la “baja tecnología” nos obliga a cambiar completamente la forma en que entendemos el presente, cómo interpretamos el pasado y las distintas perspectivas que tenemos para imaginar el futuro.

Sin miedo a que quien lea este artículo de recomendación de la revista LOW←TECH MAGAZINE se arme de expectativas difíciles de satisfacer, paso a recomendar dos artículos que la revista nos ofrece, con los fines de facilitar una introducción a su sitio web y de hacer una curaduría a esta recomendación.

En primer lugar, considero que el artículo La Venganza de la bolsa de agua caliente despliega sobre sí todo el ejercicio reflexivo existente detrás de esta revista, a la vez que muestra la forma en que sus autores piensan verdaderamente más allá de la línea de progreso que pretender haber seguido Occidente desde 1492. Acá queda expuesto uno de los puntos nodales del pensamiento de la “tecnología de bajo consumo”, consistente en mezclar prácticas y conceptos antiguos con el conocimiento y el diseño de nuestro tiempo.

En segundo lugar, debo admitir que mi cabeza explotó cuando leí el artículo ¿Podemos hacer que las bicicletas sean sostenibles otra vez?. Yo pensaba que andar en bici ya era, de por sí, un acto de cuidado del ambiente. El desafío propuesto es claro: ¿qué observamos si consideramos el consumo de energía y de materiales total del sistema? Personalmente, creo que esta pregunta —el cambio de perspectiva que conlleva— debe constituir un eje fundamental en cualquier transformación social que nos planteemos.

Con esta selección mínima, busco sintetizar el espíritu de LOW←TECH MAGAZINE de manera brevísima. Creo que con esto he cumplido el objetivo de presentar esta revista como una fuente que desafía al sentido común de nuestra época, como un caso generoso de aquello que puede encontrarse en Internet si salimos de las principales plataformas de entretenimiento y como un ejemplo contundente de otras formas de habitar la red. Respecto a esto último, debo confesar que LOW←TECH MAGAZINE, con su sitio web minimalista, con sus imágenes comprimidas y con su posicionamiento político, ha sido fuente irrenunciable de inspiración para que yo decida diseñar eliastello.ar y publicar en Internet de esta manera. En este sentido, creo que dedicarle a sus autores el primer artículo de la Recomiendoteca es una especie de homenaje mínimo para un medio que aprecio tanto.

1. Intento expresar con el término «Modernidad» el período histórico marcado por el ascenso y predominio del acontecimiento político autodenominado Occidente. Refiero, entonces, en la línea de tiempo, a la franja que marca una línea en 1492 y pinta de color el resto del recorrido hasta el presente. Para los fines de este artículo, podemos entender la Modernidad como la época del predominio de Europa y Estados Unidos sobre el mundo, con su proceso de globalización y su discurso y práctica de un progreso tecnológico-moral indefinido.